Inicia sesión
Recibirás un código de acceso en tu email
«Tienen el honor de invitarles.» Si esa frase os suena a boda de otra persona, no la pongáis. Vuestra invitación puede sonar como habláis vosotros, y sigue siendo formal si queréis que lo sea.
La respuesta corta: hay tres registros —el clásico, el cercano y el vuestro a secas— y los tres son correctos. Lo que cambia es quién invita: si son vuestros padres, si sois vosotros o si lo firmáis los dos juntos. Elegid eso primero y el texto sale casi solo.
Llevamos quince años escribiendo estas frases con las parejas. Casi siempre pasa lo mismo: llegan con la fórmula que han visto en todas partes, la leen en voz alta y ponen cara rara. Entonces empieza el trabajo bueno.
Esta es la decisión de verdad, y casi nadie la toma conscientemente. De ella sale el tono entero.
| Si invitan… | Suena así |
|---|---|
| Los padres | «Manuel y Carmen, y Javier y Rosa, tienen la alegría de invitaros a la boda de sus hijos…» |
| Vosotros | «Nos casamos, y no sería lo mismo sin vosotros.» |
| Los dos, juntos | «Con nuestras familias, queremos invitaros al día en que…» |
La tercera es la que más se usa ahora, y no por moda: es la que resuelve el caso incómodo. Si hay familias separadas, padres que ya no están o situaciones que no caben en una fórmula, «con nuestras familias» lo abraza todo sin tener que explicar nada.
Para copiar y cambiar. Los puntos suspensivos son vuestros datos.
Clásicas.
«Tenemos la alegría de invitaros a nuestra boda.»
«Nos gustaría compartir con vosotros el día de nuestra boda.»
«Con la ilusión de siempre, os invitamos a acompañarnos.»
«Queremos que estéis con nosotros cuando nos demos el sí.»
Cercanas.
«Nos casamos. Y queremos que estéis.»
«Después de… años, lo hacemos oficial.»
«Vamos a celebrarlo, y sin vosotros no tiene gracia.»
«Guardad el día: nos casamos.»
Con humor, si va con vosotros.
«Sí, al final va en serio.»
«Nos casamos. Habrá comida.»
«Hemos encontrado una excusa para juntaros a todos.»
«Vamos a hacerlo. Venid a verlo.»
Leedlo en voz alta. Si os da vergüenza decirlo, no lo pongáis.
Estos son los que nos llegan por teléfono, y siempre con la misma frase: «es que en nuestro caso…».
Padres separados. No hace falta nombrar a nadie. «Con nuestras familias» funciona y no obliga a decidir un orden.
Alguien que ya no está. Si queréis mencionarlo, que no sea en la invitación: cabe mejor en una línea dentro de vuestra historia, o el día de la boda. La invitación es para convocar, y una ausencia ahí pesa sobre todo lo demás.
Segunda boda, o boda después de muchos años juntos. Aquí el tono clásico suena prestado. Funcionan mejor las frases que reconocen el tiempo: «después de dieciocho años, cuatro casas y un perro».
Boda civil breve y fiesta aparte. Decidlo claro y separado, que si no la gente aparece a la hora equivocada. Y no pasa nada por invitar a cosas distintas a personas distintas: eso se resuelve mandando la invitación por grupos.
Corto. Nadie ha dicho nunca que una invitación fuera demasiado breve. Dos líneas bien escritas ganan a un párrafo.
Separad la frase de los datos. El texto bonito va arriba y solo. La hora, el sitio y el resto van debajo, en su sitio, donde se leen de un vistazo.
Vuestras palabras. Si nunca decís «enlace matrimonial», no lo escribáis. Se nota.
Y esa es la ventaja tonta de lo digital, que en papel no existía: no hay que acertar a la primera. Podéis probar cómo queda cada texto en un diseño real antes de decidir nada.
La pluma es la lengua del alma.Miguel de Cervantes